Ivet Bijoux, la alta costura de la bisutería

Ivette Tovías es una gran “sastre” de la bisutería. Sus acabados perfectos, los galvanizados que utiliza y los diseños únicos hacen de ella una diseñadora de valor y técnicamente muy resolutiva. Sus orígenes se remontan a la Alemania de los años 20 a raíz de una empresa familiar.

En Moda de sofá hemos querido conocer un poco más sobre el sector de la bisutería, desde su óptica más técnica.

Hola, Ivette. He visto lo que haces y para empezar me gustaría saber qué significa para ti la moda:

Hola, gracias por abrirme las puertas a Moda de sofá. Creo que la moda es un concepto creado por el imaginario colectivo, por lo que es muy subjetivo y va variando en el tiempo, según las exigencias del mercado.

No encuentro que el sector de la moda sea el arte por el arte, pero sí creo que hay arte en la moda.

Tengo entendido que tu familia empezó a trabajar en el mundo de la bisutería en Alemania a principios del siglo XX.

Sí, en Frankfurt, concretamente. Los hermanos Wertheimer, o sea, mi abuelo y sus hermanos, montaron una empresa de distribución de bisutería por todo Europa. Principalmente, distribuían plata y marquesitas. Mi abuelo se encargaba de la península ibérica: España y Portugal.

A raíz de la Segunda Guerra Mundial emigraron a España donde se instalaron definitivamente. Aquí, mis padres empezaron a producir bisutería con piedras de Swarovski y metal. También con piedras de cristal de murano llamadas cabuchones.

“No encuentro que el sector de la moda sea el arte por el arte, pero sí creo que hay arte en la moda”.

Tú seguiste la estampa familiar y te introdujiste en el sector de la moda, ¿cómo fue ese proceso?

Yo estudié Diseño industrial en la escuela Massana. Ahí aprendí diseño y las herramientas para trabajar la bisutería. La carrera me enseñó a estructurar el diseño creativo y a desarrollar joyería semindustrial.

Luego, empecé a trabajar en la empresa familiar para conocer el oficio de joyería. Entré con la idea de darle otra visión a lo que mis padres y abuelos habían hecho, poniendo énfasis en la creatividad y el diseño de las piezas. Quise darle un toque más contemporáneo, acorde a la época. Poco a poco fui aprendiendo sobre la profesión en mi día a día hasta que cree mi propia empresa llamada Ivet Bijoux.

¿En qué te inspiras para diseñar piezas?

Me informo sobre qué hacen los grandes diseñadores de complementos que yo admiro, me fijo en las colecciones que sacan, las tendencias que marcan los diseñadores como Versacce, Dolce & Gabanna o Dior, por citar algunos.

¿A qué publico te diriges?

Mis piezas van dirigidas a un público con cierto poder adquisitivo, ya que utilizo materiales semipreciosos y, como bien tú conoces, son piezas prácticamente únicas y muy bien acabadas.

No me dirijo a un público de masas, lo que me permite hacer producciones limitadas en un pequeño taller.

“Si en algo creo que yo destaco es que técnicamente conozco la profesión y doy soluciones creativas a planteamientos de clientes muy exigentes”.

¿Cómo es el proceso de producción de una pieza?

Primero de todo, me fijo en las tendencias que van a venir, tanto de colores, como de materiales, las piedras, etc. Luego, voy a mis proveedores y veo qué materiales me ofrecen. En función de ello compongo las piezas. Desde broches, pendientes, botones…

Si en algo creo que yo destaco es que técnicamente conozco la profesión y doy soluciones creativas a planteamientos de clientes muy exigentes. Por citar un ejemplo, he trabajado en un pase de colección para hacer los soportes de unas coronas. Puede parecer algo simple, pero es muy importante. Aquí juegas con el peso, el equilibrio y, sobre todo, con las exigencias del diseñador. Para mí es un trabajo colaborativo muy enriquecedor porque cada pieza es única.

“Mi concepto de la joya es más para ocasiones puntuales y un regalo personalizado”.

Tu bisutería está muy bien acabada, en contraposición con lo que se ve en el mercado. ¿Crees que la gente hoy en día ya no valora las piezas únicas o bien acabadas?

Actualmente es muy difícil competir en el mercado. Creo que la gente sí valora las piezas buenas, pero hay mucha oferta y mucho más barata. También es verdad que hoy en día las personas simplemente quieren un adorno. Esto no casa con mi concepto de la joya, que es más para ocasiones puntuales y un regalo personalizado.

Durante unos años trabajaste con Pronovias y con Carmina Rotger, ¿cómo fue esa experiencia?

La experiencia en ambos casos fue muy enriquecedora.

Gracias a Carmina Rotger pude crear piezas excepcionales para diseñadores excepcionales y luchar por conseguir acabados muy buenos. Lo importante para mí siempre ha sido crear un diferencial en mis piezas. Nunca he querido hacer lo mismo que los otros. A partir de esta colaboración, pude presentar en la pasarela de Tot-hom.

Y con Pronovias durante tres años hicimos colecciones para sus trajes de novias que aparecían en pasarelas. Eran diseños exclusivos.

Y para acabar, ¿un consejo a los que quieran introducirse en el mundo de la bisutería?

Formarse es muy importante y escuchar la calle, sobre todo. También hay que ser consciente de que es un mercado difícil, la competencia es feroz y es muy duro sacar adelante un negocio de este tipo si no haces algo que destaque sobre los demás. Aún así, ánimo a introducirse a quien quiera en este viaje.

Beatriz Solivellas

Web: http://ivetbijoux.com/

Facebook: https://www.facebook.com/pg/IvetBijoux/photos/?ref=page_internal

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