Coco March: imagen con valor

Cuando empecé este proyecto, Moda de sofá, algunas personas no entendían por qué. ¿Pero a ti te gusta la moda? o No te pega nada esto de la moda son algunas de las frases que me llegaron a decir. Aunque me reí en el momento, me hizo reflexionar. Me di cuenta de que la gente tiene una idea sesgada de lo que es la moda.

Tal vez “sesgada” no sea la palabra exacta, porque aquí cada uno puede interpretarla como quiera. Sin embargo, sí que creo que en general la mayoría se queda solo con una cara de la moda: la más superficial.

Sí, existe esa parte superficial, pero para mí eso no es la moda. Dentro de este concepto caben muchas definiciones: arte, diseño, creatividad, personalidad, autoestima… Una de ellas es entender la moda como parte de la imagen personal.

¿Y qué es la imagen personal?

La imagen personal es nuestra carta de presentación oficial hacia el exterior y en ella cabe tanto el fondo, como la forma.

Esta semana hemos invitado al blog a una profesional en el tema que lleva más de 20 años trabajando la imagen personal desde todas sus facetas: Coco March.

Coco March se ha especializado en imagen personal y maquillaje en una de las escuelas más prestigiosas de Europa en este campo: London College of Fashion. Su recorrido profesional abarca desde peluquería o postizos, hasta maquillaje de efectos especiales. Ha pisado platós de cine y televisión, shootings publicitarios y editoriales de moda.

Durante el confinamiento finalizó un máster en psicología aplicada a la imagen personal, formación que le ha permitido reforzar un proyecto en el que ha trabajado los últimos 5 años: Imagen con valor.

Imagen con valor parte de la idea de que cada uno de nosotros tiene dentro un gran potencial que explotar. Exteriorizarlo es una tarea compleja, ya que uno debe mirarse al espejo para enfrentarse a la imagen que tiene de sí mismo.  En este sentido, la moda puede ejercer una influencia muy positiva sobre nuestra propia percepción, si aprendemos a hacerlo.

Coco March trabaja la imagen personal y la moda desde la autoestima, el autocuidado y el autoconocimiento como herramientas principales para salir ahí cada día y contar nuestra historia.

Para descubrir más, tendrás que seguir leyendo…

Hola, Coco. ¿Qué significa la moda para ti? ¿Cómo la vives tú?

Curiosamente, yo empiezo a contar mi historia diciendo que la moda está pasada de moda. Hoy por hoy, para mí la moda está totalmente desvinculada de las tendencias reales y de lo que la gente necesita. Así como tampoco refleja a la mujer actual.

Además de todo eso, creo que la moda está pasada de moda porque tampoco va alineada con lo que necesita el planeta. No podemos seguir produciendo ropa masivamente como en los años 80 y pensar que no pasa nada.

Has comentado que la industria de la moda no refleja a la mujer actual. ¿Por qué?

Porque creo que la moda en la imagen de la mujer ejerce una influencia muy potente. Y no en el buen sentido. Las mujeres hemos estado luchando durante mucho tiempo para avanzar y estar donde merecemos estar. Por eso, necesitamos trabajar el peso que tiene dicha imagen sobre nosotras desde todos los puntos posibles.

En mis talleres trabajo mucho con mujeres. Todas ellas con unos potenciales impresionantes. Una de las actividades que hago es ayudarlas en la relación que tienen ellas con su imagen personal para poder salir ahí fuera y contarlo al mundo. Ponerse en primera línea es dificilísimo porque la influencia que ejercen los cánones de belleza y los estereotipos sobre nosotras tiene mucha fuerza.

Aparte de eso, tengo muy presente cómo afecta la imagen personal en la generación Z. Las mujeres de esta generación ya no tienen tanto contacto con revistas, pero lo que sufren el tema de la imagen a través de las RRSS esa… esa ya es otra historia.

Entonces, ¿entiendo que también trabajas mucho con jóvenes el tema de la imagen personal?

Sí, me dedico a dar charlas a jóvenes en asociaciones. A chicos y chicas a los que nadie más les está contando otra versión de la moda y la imagen. Nadie les está explicando que “esto” no va de esto, que ellos tienen muchísimo, pero muchísimo potencial y que no todo va sobre la imagen.

Sin embargo, luchar contra eso es dificilísimo. ¿Por qué? Pues porque abren el teléfono y ¿qué ven? Imágenes, imágenes y más imágenes. Sigue llegando el mensaje de que ante todo prevalece poca ropa y mucha curva.  Es decir, lo primero siempre es el cuerpo.

Mi sueño es que comuniquemos moda, estilo e imagen personal abrazando la diversidad. Hablar del cuerpo desde un punto de vista más honesto.

¿Qué camino te ha llevado a ser la profesional que eres hoy en día? ¿Cómo empezaste en el mundo de la imagen personal?

Para llegar a ser una profesional de la imagen personal estudié imagen personal -valga la redundancia- estilismo, maquillaje y peluquería. Hace más de veinte años que trabajo en cine, publicidad, editoriales de moda… También he hecho dirección creativa y editorial.

Empecé muy jovencita. Estudié parte en una pequeña escuela de Mallorca y luego me fui a vivir a Londres donde estuve casi diez años formándome y trabajando. Ahí me especialicé en maquillaje y cuando volví hice el técnico de peluquería.  Como puedes ver, siempre he estado vinculada a la imagen.

¿Trabajas para alguien en concreto o eres freelance?

Soy freelance desde hace más de 25 años.

¿Sueles trabajar con un equipo habitual?

Sí, la isla es muy pequeña. Aunque somos muchos en la profesión, nos conocemos todos y nos ayudamos mutuamente. Hay un rollo muy bueno entre nosotros. De hecho, cuando viene alguien de fuera nos lo dice.

¿Cuánto marca un director creativo la estética del shooting, película, anuncio, etc.? ¿Se da un feedback con el equipo estilístico?

Normalmente en los proyectos en los que trabajo (ya sea anuncio, serie u otra cosa) siempre hay una historia que ha creado el director y se ha de respetar. Aún así, debo decir que en este mundillo me siento muy valorada y respetada. No solo yo, sino todos mis compañeros.

Normalmente, se nos convoca a una reunión con el resto del equipo y nosotros como profesionales en nuestro ámbito tenemos voz. Básicamente es: tú eres la experta en el tema, dime cómo lo harías, qué te parece ‘x’ idea o qué tienes que aportar al proyecto. Siempre ha sido así. Aunque luego no se esté 100% de acuerdo con la otra persona, pocas veces me he sentido coartada.

Durante muchos años he aceptado todos los proyectos que me entraban, pero ya hace cinco años que escojo solo aquellos trabajos que estén alineados con mis valores y filosofía de trabajo.

¿Trabajas principalmente en la isla, entiendo?

Sí, sobre todo trabajo en Mallorca, pero también me muevo mucho por la península. En la isla se rueda mucha publicidad y el nivel de trabajo es bueno.

He de decir que trabajar por proyectos es una ventaja. Aparte de que encuentro que es al modelo de trabajo al que nos dirigimos, me encanta el espíritu colaborador de los freelances. Cada uno desempeña la parte que le toca en el proyecto y asume sus responsabilidades con diligencia. También es verdad que la alternativa a no tener esta actitud es que no te vuelvan a llamar. Al final aprendes a trabajar en equipo. Si te dicen que tienes un rodaje de tres días, en tres días tiene que salir.

Alguna vez me he encontrado en ambientes de trabajo que no comulgaban con estos valores que te comento, esto en mi filosofía de trabajo no encaja. Tu responsabilidad como miembro de un equipo es que tú haces tu parte de trabajo y te comprometes con el resto del equipo. Cada uno de nosotros debemos dar lo mejor que tenemos para que el trabajo salga adelante y el cliente quede satisfecho. Por mi experiencia te diré que esta manera de currar se contagia. Es la parte más enriquecedora de mi trabajo: el compañerismo. Al final es una actitud no solo frente al trabajo, sino a la vida.

Al final, como tú comentabas, la colaboración será clave. Yo también creo que trabajar por proyectos será el futuro y se extenderá a otros sectores que a lo mejor no estaba tan presente hasta ahora. ¿Qué opinas?

Como tú has dicho, esto será el futuro: aprender una profesión, aprenderla muy bien y convertirte en un experto en lo tuyo.  Ser un referente en lo que hagas, dándote cuenta de que, entre comillas, no existe la competencia.

Para ilustrártelo con un ejemplo: yo puedo conocer dos fontaneros, pero cada uno tiene su expertise. Uno, aparte de ser muy buen fontanero, tiene una visión para el diseño espectacular. Otro, en cambio, es un fontanero que trabaja con un distribuidor sueco. Esto tú, a la hora de trabajar, lo tienes en cuenta según lo que necesites.

En este sentido, si tu profesión te motiva es un superplus, ya que acompañas el trabajo con ilusión. Conviertes tu oficio en tu pasión. Ahí no hay competencia que valga y mola mucho.

Ya te digo, es el modelo de trabajo al que nos dirigimos: hacer algo que te mueva, te ilusione y que te levante cada mañana. Para ello, debes hacerte muy bueno en eso. Pero es que, además, como te gusta lo que haces, no te costará nada formarte e invertir tiempo y dinero.

Ese es otro tema, la formación.

Exacto, creo que vamos hacia la formación continua, especialmente los freelancers. Yo he estado estudiando toda la vida, porque no puedo desvincularme del conocimiento. Saber qué productos están en el mercado en, por ejemplo, peluquería es muy importante. Da igual que luego haga lo que yo quiera, tengo que estar al día.

Además, hoy en día hay muchas facilidades para formarse gracias a la tecnología. Con ella podemos aprender cuándo queramos y dónde queramos, aparte de a la edad que quieras. Por no comentar, que también hay toda una oferta educativa que está muy bien.

Sí, ya no hay excusa. Yo, por ejemplo, durante la cuarentena he acabado un máster en psicología aplicada a la imagen personal.

En el máster online que he hecho, intercalaban la parte más teórica con sesiones presenciales de profesionales del sector que vienen de todos los rincones del mundo. Gente de Chile, Argentina, New Jersey, Suiza… y es que encima, no solo te llevas la formación del posgrado, sino que adquieres la capacidad de ver qué están haciendo en la otra punta del planeta. Eso es muy enriquecedor, porque ves muchos puntos de vista de gente que procede de culturas distintas a la tuya. Si el curso ya era bueno, todo lo que me han aportado estas charlas ya es brutal.

Por no hablar de toda la oferta formativa a la que hemos tenido acceso a partir del confinamiento. Yo sigo a los de Business of Fashion quienes durante la cuarentena se han puesto a hacer directos y máster clases con gente como Anna Wintour de Vogue y es que… o sea, es alucinante. Si no te enteras es porque no quieres.

Cambiando un poco de tema, veo que eres una profesional muy versátil que manejas maquillaje, peluquería, postizos, efectos especiales… ¿Es lo más común esta versatilidad dentro de tu sector? ¿Te ha abierto puertas en el mundo laboral?

Esto tiene más que ver conmigo. Como me gusta y disfruto mucho de lo que hago, me ha motivado a formarme con los mejores. Esta predisposición al aprendizaje continuo es natural en mí.

Desde mi punto de vista, la curiosidad que te lleva a querer descubrir nuevas cosas y a formarte me parece uno de los valores más importantes en una persona y, por supuesto, en el trabajo.

¿Esa versatilidad se la recomendarías a un joven que quisiera introducirse en este mundillo?

Antes te he comentado muy brevemente mi trayectoria, pero ahora voy a extenderme un poco más para explicarte bien lo que yo hice por si puede servir de inspiración a alguien que quiera trabajar en este sector.

Empecé haciendo imagen en Mallorca donde estudié, entre otras cosas, historia de la imagen. Luego, me marché al mejor colegio de Europa en mi campo para especializarme en imagen personal.

En un principio me quise especializar en Bellas Artes, pero una profesora mía intervino y me dijo: “tú lo que necesitas es una profesión que te dé de comer, luego ya pintarás. Te voy a llevar a un sitio donde puedas labrarte una carrera”. Y me llevó al London Insitute, escuela donde convertían a sus estudiantes en especialistas del mundo del arte y la imagen personal. Jamás me había planteado esa posibilidad, pero ella -muy segura- me comentó que ese era mi sitio ahora y que pronto lo entendería.

El London Institute es un colegio al que entras con un porfolio artístico. A ellos les importa poco si sabes de maquillaje. El fundamento que tienen en cuenta es tu parte artística, yo entré con un porfolio de escultura y pintura que me curré durante un año

El primer día que entré en este colegio y vi lo que había en las paredes pensé en mi profesora y lo entendí, entendí por qué me había llevado allí. Me dijo que “En Bellas Artes puedes aprender las técnicas, pero aquí vas a llegar mas lejos, vas a poder desarrollar una parte creativa impresionante y vas a conseguir aprender a trabajar con personas. Tú tienes un don”. En ese momento, claro, no entendía a qué se refería. Siempre me he dejado llevar por la intuición y la emoción. No puedo remediarlo. A día de hoy entiendo a qué se refería con lo de que tengo un don: tengo la capacidad de conectar con las personas, la capacidad de ponerme en el lugar del otro y de poder dar a mis clientes lo que necesitan con resultados muy buenos.

A estas alturas todo esto que te digo no me suena a ego. Sé que lo hago muy bien. Me lo he currado, he trabajado para poder ofrecer un servicio muy bueno. Me he preparado y he invertido mucho tiempo, pero en combinación con ese don del que ella me hablaba, he llegado a donde he llegado. Nunca me ha faltado el trabajo y se me conoce dentro del mundillo, soy alguien dentro de mi sector a la que se la considera buena en lo que hace.

He visto que tu estilismo está basado en la idea de “imagen con valor”, como tú llamas. ¿Nos puedes explicar tu filosofía de belleza?

Durante todos estos años en mi día a día laboral con la imagen personal, tenía una especie de gusanillo que me hablaba, pero yo lo ignoraba y seguía trabajando. Sin embargo, en 2015 un acontecimiento cambio mi enfoque de trabajo.

Ese año yo estaba en un rodaje de un anuncio de un reloj. Teníamos que simular una fiesta en una terraza donde había mucha gente joven de entre 18-25 años. Mi protagonista llevaba una talla 32. Ese día estuve trabajando para arriba y para abajo: preparo a la chica, la peino, la maquillo, etc. Te aseguro que la conversación durante toda esa jornada y que me ha acompañado los últimos 20 años como una banda sonora ha sido siempre: “Uy, pues mañana tengo un casting”; “Uy, yo he engordado”; “Uy, has visto qué mona que es”; “Uy, pues mírale la barriga”, etc.

Acaba ese rodaje, me felicitan por mi trabajo -dato relevante porque ahí es donde me doy el sablazo- recojo mis cosas, me meto en el coche y me pongo a llorar. Sin saber qué me pasaba. Fue dramático porque yo no sabía qué me estaba ocurriendo.

A raíz de la necesidad de entender qué me pasaba, me puse a investigar, no sé exactamente el qué, pero busco y encuentro una profesional llamada María Gómez que trabaja el tema de la marca personal. Ni sabía qué era eso. Pues si por la mañana encontré esa información, resultaba que ella por la tarde daba una conferencia y allí me planté. Esa señora estaba explicando lo que a mí me pasaba y no podía dejar de llorar: lo que yo estaba haciendo estaba totalmente en contra de mis valores.

Para mí la imagen personal es lo que te cuentas a ti sobre quién eres cuando te miras al espejo. Y resulta que yo estaba ayudando a crear esas conversaciones con mi trabajo. Pongo mi trabajo al servicio de algo que no está alineado con mis valores. Claro, eso me creaba un conflicto interior brutal.

¿Hasta ese momento no te habías cuestionado ese tema?

No, hasta ese momento nunca me había cuestionado cuáles eran mis valores en relación con la imagen personal.

A partir de ahí me planto, hago un parón, dejo de trabajar y empiezo a elaborar lo que es hoy mi marca personal: ese coctel de quién soy yo, qué es lo que quiero, qué me mueve y cuáles son mis valores. Todo esto en conjunto con mis conocimientos sobre el sector y la experiencia acumulada.

Eso me lleva a hacer un trabajo interior increíble de desarrollo personal que culmina en la creación de mi propia filosofía de imagen con valor, en la cual el protagonista es la persona. Entonces, me desvinculo de los cánones de belleza, de los estereotipos establecidos y me centro en trabajar la autoestima y autoconocimiento de mis clientes.

¿Cómo transmites esta filosofía de belleza en tus talleres?

En mis talleres diseñamos en conjunto con mis clientes una imagen personal. Lo más interesante es que ellos mismos lo hacen, se independizan de mí y se convierten en sus propios estilistas. Todo esto partiendo de que ellas -porque sobre todo trabajo con mujeres- son las protagonistas.

En las sesiones se preguntan quiénes son, qué es lo que quieren y cuáles son sus valores. Se trata de una imagen personal alejada de los cánones estéticos y de la asesoría de imagen que yo estudié en su momento, enfocada en disimular, tapar y corregir. Tres cosas que yo no hago. Las mujeres con las que trabajo son completas y perfectas tal y como son. Se trata de eso, de ponerte en valor.

Otro ejercicio que hago en mis sesiones es plasmar sobre el papel ese monólogo íntimo que tienes contigo misma acerca de tu imagen personal: cuando te levantas y te miras al espejo ¿qué historia te cuentas? Dicha historia tiene una influencia sobre ti brutal. Así que reescribimos ese nuevo monólogo con lo que sí te quieres contar por la mañana, siempre enfocado desde la abundancia y no desde la escasez. Al final se trata de poner en valor lo que soy y lo que tengo, desvinculándome de aquello que creo que me falta y, por tanto, creo que necesito.

Te pongo un ejemplo de cómo yo entiendo imagen con valor: consumir producto local está alineado con mis valores y eso para mí es imagen con valor. Las prendas han de sumar para que te representen. El orden, el minimalismo y la sostenibilidad son muy importantes para mí. Contar la historia de la ropa que visto me empodera. Más que decir que solo me ha costado 20€. Ahí te das cuenta de que hay escasez personal.

Ya para acabar este tema, comentar que en imagen con valor trabajo las tres partes esenciales de una persona, tres partes que creo que a la moda le faltan: la parte interna (o monólogo), el cuerpo y la estética.

Para acabar, ¿puedes contarnos alguna anécdota sabrosa que hayas vivido relacionada con tu profesión?

¡He vivido muchas! Pero esta te va a gustar: yo soy a la vez la maquilladora de la vaca de Milka en España en contraposición de que también soy la maquilladora de Rafa Nadal. La anécdota sería eso: que soy capaz de maquillar a una vaca y a un famoso. Soy muy versátil.

Beatriz Solivellas

Instagram: https://www.instagram.com/cocomarch.es/

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