María| Moda sénior

María Celeste González. 81 años. Casi 82. Uruguaya de nacimiento, mallorquina de corazón. Dos hijos estupendos y una nieta preciosa. Maravillosa cocinera y mejor persona. Fue alcaldesa pedanía de Marratxinet, la pequeña localidad que llama su hogar desde que llegó a Mallorca. De vez en cuando regala mermelada casera. ¡Está riquísima!

Descríbeme la moda a través de tu armario.

Pues a ver… aparte del chándal, casi siempre visto pantalones. Es raro que me ponga faldas. Me gustan los blusones amplios y los zapatos cómodos, como pueden ser unas zapatillas o sandalias. Si me descuido, todo mi armario son pantalones y zapatillas. En general, los colores que utilizo son suaves. Siempre me ha gustado hacer deporte. ¡Acabo de hacer una hora de bicicleta!

¿La edad te coarta a la hora de vestir?

Para nada. Yo, si estoy cómoda, no me importa si me miran o no. Me siento bien conmigo misma.

¿Ha cambiado tu forma de vestir al hacerte mayor?

Puede que sí. De hecho, de jovencita casi nunca me ponía pantalones. Antes pensaba que me quedaban mal y ahora no. De joven, se solían usar mucho más las faldas, eran acampanadas, muy bonitas.

¿Crees que la industria de la moda se centra sobre todo en la moda juvenil?

Claro, está pensada para la gente joven y gente que le gusta vestir muy bien, como mi nieta.

¿Crees que los cánones estéticos de la sociedad empiezan a aceptar el paso de los años en la mujer o sigue habiendo estigma alrededor de las arrugas o las canas, por ejemplo?

Yo no lo creo. Creo que tiene que ver más con uno mismo, que con la sociedad. Aunque es verdad que yo nunca me he teñido y la gente sí y ahora esto está cambiando. Antes las señoras mayores iban todas teñidas de rubio y cada vez más se aceptan las canas. Lo que creo que te hace viejo son las arrugas.

¿Compras a través de internet o es un medio desconocido para ti?

No me gusta comprar a través de internet. En general, no compro por allí. Me gusta ir, ver, probarlo y tocarlo. Es mucho más personal. Puede que veas un vestido muy bonito, pero lo tocas y es áspero y ya no te gusta. Igual que con los libros, me gusta olerlos, tocarlos…

Antes el tacón era un complemento imprescindible para la mujer, sobre todo, la mujer ejecutiva. En los últimos años se ha reivindicado la comodidad. ¿Cómo has vivido este cambio?

De jovencita vestía siempre unos taconazos porque era muy pequeñita. Cuando me visto, me gusta ponerme un poquito de tacón. Es elegante. Hoy en día no se lleva tanto. Antes ni se nos ocurría salir a la calle con zapatillas. Ahora se reivindica la comodidad, ante todo.

Cada vez se ven más modelos mayores tanto en pasarelas, anuncios o revistas. ¿Crees que es una tendencia al alza?

Claro, ahora se viven muchos más años, pero creo que es algo muy puntual.

El movimiento feminista ha tenido influencia en estos cambios que hemos comentado a lo largo de la entrevista.

Por supuesto. Gracias a Dios que se han escuchado a las mujeres. Las mujeres estábamos muy sometidas, gracias al feminismo hemos avanzado mucho, pero no todo lo que debería.

Por último, ¿te atreves a enviarnos una foto tuya de joven? ¿Qué puedes explicarnos de esta chica que sale en la foto que es una antigua versión tuya?

Es mi foto de quinceañera. De niña a mujer. Todo esto forma parte del pasado: es otra parte de mi vida y otro mundo. Vine a Mallorca en 1964. Fíjate que, cuando vine a vivir a la isla, en mi localidad no había ni electricidad, ni baños…

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